La hoja de maple, un símbolo apreciado y una fuente de ingresos

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Los canadienses se sienten orgullosos de ser originarios de ese país y los inmigrantes rápidamente adoptan esa sensación. La mayoría de quien se establece en Canadá llega a identificarse con sus costumbres, dichos y emblemas. ¿Las razones? Muchas: una sociedad inclusiva que reconoce a las minorías, un alto valor de la familia, un compromiso con el ambiente, un consistente impulso al arte y la cultura, un alto desarrollo económico a lo largo de todo el territorio. Este sentimiento se percibe en la práctica, en el día a día.

“Canadá es un país que nos abrió las puertas, nos explicó las reglas y nos invitó a vivir y crecer dentro de esas reglas. Canadá, en pocas palabras, es educación, respeto por la libertad individual, seguridad ciudadana; son las oportunidades económicas; es la decencia en la vida diaria; es dedicarse a vivir”, afirma Manolo Garnica, un inmigrante latino en sus redes sociales.

Para muchos, esa experiencia se traduce en mostrar su amor y compromiso con el país que los acoge, los desafía y les abre las puertas a innumerables oportunidades. Para expresar este sentimiento, qué mejor que un símbolo de identificación. Nadie tiene que pensar mucho en cuál sería, pues es súper popular y está presente a cada paso. 

Como señala CNN en una nota publicada hace un tiempo sobre la bandera canadiense, no existe ningún otro símbolo que esté más presente entre los habitantes de ese país que la hoja de maple.

Esa delicada silueta de múltiples puntas, de tono rojo intenso y a veces anaranjado fosforescente, representa la historia multicultural y la evolución del país. La hoja hace referencia a la naturaleza y al pueblo canadiense desde el año 1700, según señala el sitio web Canadian Heritage.

Según la publicación, la hoja de maple proviene del árbol de arce y en la década de 1830 fue acogida como emblema de Canadá por parte de la Sociedad de Saint-Jean-Baptiste y un periódico popular en el bajo Canadá. La hoja tiene su historia. Incluso los soldados canadienses la llevaban en sus insignias militares, durante la primera y la segunda guerra mundial.

 

 Un puntal económico

El arce, árbol presente en buena parte del país, era una fuente de energía prioritaria para la población nativa, tanto en la pirámide alimenticia, como en el desarrollo de actividades artesanales. En la actualidad el árbol y su hoja tienen una gran importancia económica y ambiental, pues se contabilizan diez especies de él en su territorio.

Cada año, Canadá produce unos nueve millones de galones de sirope de arce, también conocida como miel de maple, y con ellos cubre la demanda nacional y casi el 80% de la demanda internacional de este producto, que también se exporta. Sus principales mercados son Estados Unidos, Europa y Asia, según informa diario El País de España, en su sitio digital.

La miel tiene un sabor bastante peculiar y con cuerpo, aunque su textura y consistencia son muy parecidas a las de la miel de abeja líquida. Se la utiliza en el desayuno, como cobertura para panqueques, crepes, tostadas francesas, helados, vinos y otras recetas que encantan a los visitantes.

Además, la hoja de maple tiene un valor patriótico. Representa a un país donde se defienden los derechos humanos, se respeta y reconocen las raíces nativas americanas, francesas, inglesas… Así lo perciben habitantes de distintos orígenes, como el portugués Eduardo Pinelli, que lo expresa en sus redes sociales.

Quizá por eso resulta tan sencillo encontrarse con la famosa hoja de maple en todas las tiendas y supermercados, especialmente cerca de la Fiesta Nacional del país, el 1 de Julio. 

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