Las raíces culturales y la vida familiar son fundamentales en Canadá

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Vivir en Canadá es sentir que perteneces a un lugar, a una comunidad, a una sociedad. Los canadienses lo aprendieron desde siempre. No importa si una persona es inmigrante, nacido en ese país o refugiado. A todos es común el sentido de pertenencia.

Eso sí, ninguno debe renunciar a su cultura, raíces o creencias. Canadá es una sociedad en la que se aprendió a respetar al otro y a integrarla a su realidad de una forma que permite enriquecer culturalmente a la comunidad.

La población migrante del país es importante en Canadá. Hasta antes de la pandemia del COVID 19 un promedio del 82% del crecimiento anual de la población canadiense provenía de la inmigración, de acuerdo con información de Statistics Canada. En 2020 los datos podrían haber variado, pues solo llegaron al país 184.370 nuevos inmigrantes, de los más de 300 mil anuales, proyectados por el Gobierno. 

La población de Canadá actualmente es de 38,27 millones de personas, y de acuerdo con el último Censo de 2016, uno de cada cinco canadienses nació en el extranjero, mientras que el 22,3% de la población canadiense pertenece a minorías visibles, de las cuales 3 de cada 10 nacieron en Canadá.

En este país los conceptos de integración y ciudadanía universal se viven a diario. Todos tienen los mismos derechos y obligaciones, la discriminación está vetada y la armonía es un principio de vida. La Carta Canadiense de Derechos y Libertades, así como la Constitución, recogen los principios y valores básicos de la sociedad. Por medio de la Ley se protege los derechos humanos y las libertades.

 

La Carta garantiza cuatro libertades fundamentales: conciencia y religión; pensamiento, creencia y expresión (incluido la libertad de prensa); reunión pacífica (participación de una protesta pacífica); asociación (unirse a un grupo).

También los derechos democráticos (votar en una elección o postularse para un puesto gubernamental); movilidad (entrar, permanecer, salir y volver a entrar en Canadá); legales (todos tienen derecho a la vida, la libertad y la seguridad. Ninguno de estos puede ser confiscado); igualdad de derechos (toda persona tiene derecho a la igualdad de trato).

La Carta protege a todas las personas que viven en Canadá contra la discriminación basada en raza, origen, color, religión, sexo, edad, capacidad física o mental. Además, Canadá es uno de los nueve países que garantizan los mismos derechos para mujeres y hombres, en cuanto a libertad de movimiento, igualdad de acceso a oportunidades laborales en todas las industrias, igualdad de salario y pensión, libertad de casarse con quien quiera, leyes sobre la licencia parental e igualdad acceso para abrir y administrar un negocio.

En el país día a día se enriquece la identidad cultural con cada persona, que tiene bases sólidas y antiguas, pues su origen se basa en los valores culturales, raciales y religiosos que aportaron los indígenas, franceses y británicos que llegaron a esa región de América. Allí viven en armonía los inuit, cree, métis y otros. La Carta apuntala a preservar y mejorar el patrimonio multicultural de los canadienses.

Ese valor se fue transmitiendo por generaciones en Canadá hasta ser reconocido como multicultural, tolerante, diverso y con abundancia multiétnica. El país también cuenta con el Acta Canadiense de Derechos Humanos, que garantiza a todos sus habitantes la oportunidad de vivir y trabajar libres de prácticas discriminatorias.

Pero así como los habitantes de Canadá gozan de los derechos descritos anteriormente, también tienen obligaciones que cumplir. Entre ellas respetar y cuidar el medioambiente, proteger sus recursos y participar continuamente en actividades ecologistas, programas de reciclaje, cuidado de espacios verdes, protección de animales y control de consumo. 

Y eso se ve en el día a día. Por ejemplo, la bicicleta es uno de los medios de transporte que prefieren los habitantes de ese país. También hay una apuesta por el transporte público y comunitario, y se ha desarrollado un programa de transporte particular compartido.

En fin, los canadienses son reconocidos como ciudadanos educados, cordiales, serviciales y dedicados al bien común.

 

Fuentes: Statistcts Canada, https://www150.statcan.gc.ca/, CIC News, Canadianvisa.org



Deja una respuesta