Tim Hortons es un símbolo de la identidad canadiense

Foto: Quentin-Bounias en unsplash

Uno de los íconos más conocidos de Canadá, más allá de sus parajes naturales, su estabilidad económica y su multiculturalidad, es Tim Hortons. El nombre del famoso jugador canadiense de hockey es reconocido dentro y fuera del país, no solamente por sus hazañas deportivas, sino especialmente por la tienda de café y repostería que fundó en la década del 70 y que hoy tiene más de 5.000 locales en el mundo. 

“¿Sabes qué es lo mejor de Canadá? El Tim Hortons y la variedad de comida que te ofrece. Si vives ahí y no visitas ese lugar, hay algo mal en ti. Debes probar el hot chocolate, el croissant de Nutella, el double-double y el boston cream”, dice en sus redes sociales Diego Anchetelle, un argentino que estudió en Canadá hace unos años.

Diego asegura que Tim Hortons estuvo entre sus mejores experiencias durante su estancia en Canadá ¡Y no es para menos! El restaurante oferta delicias canadienses como Poutine, hamburguesas, sánduches o sopas calientes. Pero sin duda quienes se llevan todas las glorias son los cafés fríos o calientes y los famosos “Timbits”, que son la masita que queda del centro de las donas y que los consumidores la pueden saborear de un solo bocado, glaseada o al natural.

Esta cafetería – restaurante está atada al deporte y ocupa un lugar preferencial en el corazón de los canadienses. Se trata de la mayor cadena de comida rápida del país, que sirve más de 5 millones de tazas de café todos los días. El sitio web oficial de la firma asegura que el 80% de los canadienses visita un ‘Tims’ en Canadá al menos una vez al mes. “Más que una tienda de café y repostería, Tim Hortons es parte del tejido de Canadá y un símbolo orgulloso de nuestro país y sus valores”, señala. Y así lo demuestra su menú, que en temporadas ofrece desde donas dedicadas a los Blue Jays, el equipo de béisbol de Toronto, o a los Toronto Maple Leafs, las estrellas del hockey; hasta donas conmemorativas por la Pascua o el Día de Canadá.

Saborear un café en el Tim Hortons es muy fácil, primero porque hay uno por cada 9.000 habitantes dentro del país; segundo porque los precios están al alcance de todos los bolsillos. Es un espacio sencillo para todo tipo de consumidor. “En los pueblos y zonas rurales, los locales de Tim Hortons son como plazas, donde la gente se reúne para chismorrear”, explicó Scott Hahl, director creativo y escritor, nacido en Kelowna, una ciudad pequeña en British Columbia, a diario El País de España, en diciembre del 2017.

 

Un poco de historia

El vínculo de la cafetería – restaurante, que actualmente tiene locales diez países del mundo (desde Filipinas hasta Omán) y emplea a más de 100 mil personas, con el deporte no se limita únicamente a las donas especiales, sino que tiene su origen en una de las glorias del hockey canadiense.

En 1964, Hortons era jugador profesional de hockey sobre hielo en el Tornoto Maple Leafs, pero decidió iniciar un negocio pensando en su futuro, cuando se retirara del deporte. Junto al empresario Jim Charade, Hortons inició la cafetería donde servían únicamente café y donas, bajo el concepto de siempre fresco.

Los años y la fama del jugador permitieron que el negocio avanzara y se consolidara. Así, más adelante abrieron franquicias (actualmente de propiedad de 1.500 canadienses), aumentaron la oferta de alimentos y variedades de café, hasta que firmas extranjeras multinacionales adquirieron la empresa, que así llegó a abrir locales en Reino Unido, España, México, Afganistán y más.

En la actualidad, la empresa está comprometida en proyectos de Brasil, Colombia, Honduras y Guatemala, donde desarrolla programas agrícolas con unos 4.000 caficultores de esos países. También auspicia a las ligas deportivas de niños y organiza campamentos a través de la fundación que mantiene en todo el país por alrededor de
$ 60 millones por año. 

 

Identidad canadiense

A lo largo de los años, la cadena de origen canadiense se ha actualizado e incorporado un nuevo menú. Ha cambiado en varios aspectos, sin embargo, hay algo que se mantiene desde 1964: su espíritu comunitario. Allí se reúnen familias, adolescentes, estudiantes, amigos y trabajadores.

Hasta los estudiosos reconocen esta particularidad de la cadena. Patricia Cormack, de la universidad St. Francis Xavier, en su artículo Historias Verdaderas de Canadá, Tim Hortons y la marca de identidad nacional, señala que la cadena de cafeterías “se autoriza y legitima como lugar y fuente de la imagen que Canadá tiene de sí misma, explotando las ambigüedades y contradicciones del proyecto identitario canadiense”. En sus locales y productos se juega con los símbolos canadienses (el frío, los castores, las canoas, el hockey, la hoja de maple, la amabilidad) y la nostalgia.

Así que, al llegar a Canadá, recuerde visitar un Tim Hortons, deleitarse con un delicioso café y comprender por qué esta cadena de comida rápida es uno de los mayores íconos para los canadienses. Tim Horton incluso puso una nueva palabra en el diccionario Oxford local. Los canadienses no piden dos de azúcar y dos de cremas con su café ¡Nunca! Ellos piden un «double-double». Este dicho se volvió tan omnipresente en Canadá que el diccionario se modificó para incluir la frase «double-double», de la misma forma en que se pide el café de dos cremas y dos azúcares en Tim Hortons.

 

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Fuentes: https://www.mtlblog.com/; https://elpais.com/ ; https://www.timhortons.ca/ y otros

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